UCRANIA: CONTRA EL IMPERIALISMO RUSO Y LOS OLIGARCAS UCRANIANOS

Zbigniew Marcin Kowalewski

Publicado en: Solidarités, bisemanario socialista, feminista, ecologista editado en Ginebra (Suiza), no. 253, el 4 de septiembre de 2014.

Nuestra redacción ha entrevistado a nuestro camarada Zbigniew Marcin Kowalewski, redactor en jefe adjunto de la edición polaca de Le Monde diplomatique, especialista en Ucrania y autor de varios trabajos sobre la cuestión nacional ucraniana.

– En tu último artículo publicado en francés has subrayado el papel del oligarca de Donbas, Rinat Ajmetov, en el movimiento separatista prorruso. Sobre todo insististe en la debilidad de la base social de la “República Popular de Donetsk”. ¿Puedes recordarnos algunos elementos de este análisis?

– Donbas es la base central y el núcleo duro del poder oligárquico en Ucrania. Desde el comienzo, la rebelión separatista en Donbas fue suscitada por dos fuerzas aliadas: los aparatos del Partido de las Regiones, ligados directamente con los más poderosos intereses oligárquicos, y los aparatos estatales de Rusia.

En el caso de la primera fuerza, la rebelión constituía una reacción de pánico a la caída del régimen de Yanukovych y de su partido, derrocado por la sublevación popular en el Maidán de Kiev. Se trataba de salvar el poder oligárquico en su base central apoyándose sobre el imperialismo ruso.

En el caso de la segunda fuerza, el mismo imperialismo ruso, se trataba de desestabilizar y desintegrar a Ucrania, la cual, con la victoria de la sublevación del Maidán y volcada hacia la Unión Europea amenazaba con romper, esta vez definitivamente, la relación colonial que la ataba históricamente a Rusia.

Es por esta razón que se crearon dos repúblicas títeres y se pasó rápidamente de algunas acciones “de masas” muy minoritarias (manifestaciones de alrededor de dos mil personas cada vez) a una acción militar. El Partido de las Regiones dispone en Donbas de una base de masas que representa más o menos un 30% de la población, pero es una masa muy pasiva, que sólo se moviliza, en el mejor de los casos, para votar. Así, para votar en el “referendum” separatista, se movilizó la mitad de esta base: alrededor de un 15% de la población. Un movimiento separatista de masas jamás existió en Ucrania.

– Los jefes del movimiento, como el coronel Igor Strelkov y Aleksandr Borodai, tienen un pasado militante y una ideología que no cuadran completamente con la simple función de “títeres del Kremlin”. Al referirte a ellos, usaste el término “guardias blancos rusos”. ¿Puedes precisar?

-Llegados de Rusia, Strelkov y Borodai representaban una corriente de la extrema derecha rusa, ultranacionalista, monarquista y fundamentalista ortodoxa, que aspira a la restauración del imperio zarista en sus fronteras de 1913 y a su expansión sobre el conjunto del mundo eslavo y ortodoxo.

Ellos jamás fueron líderes de todo el movimiento separatista. Ocupaban puestos formales muy importantes en la “república” de Donetsk y dirigían realmente a sectores del movimiento separatista en esta “república” y en la de Lujansk. Estaban obligados a compartir su poder con los “ajmetovistas”, es decir, los hombres de confianza de Rinat Ajmetov, el más importante oligarca de Donbas, y con los de otros oligarcas y grandes barones del Partido de las Regiones. Los “ajmetovistas” poseían sus propias fuerzas armadas, incluyendo el batallón “Vostok” (Este), el cual, de hecho, no obedecía a Strelkov, a pesar de que, formalmente, él era “ministro de defensa” en Donetsk.

Strelkov y Borodai no eran “títeres” sino militantes de extrema derecha que perseguían su propia agenda política. Es por esta razón que, a pesar de todos los esfuerzos de Borodai destinados a obtener el apoyo de Putin, ellos perdieron en la lucha de fracciones en la cumbre de la dirección de la rebelión.

Fueron eliminados en beneficio de los hombres de confianza de Putin, que habían sido enviados allí. La formación de esta nueva alianza de los “putinistas” con los “ajmetovistas” ha sido cimentada por un fuerte recrudecimiento de la agresión militar rusa.

– ¿Acaso los acontecimientos actuales en Ucrania le quitan la razón a la izquierda internacionalista que ha tomado posición por un frente antiguerra?

– Esta guerra es, por un lado, la rebelión armada de una parte de la oligarquía ucraniana, combinada con la guerra de agresión, cada vez más directa y masiva, del imperialismo ruso. Por otro lado, es una guerra de defensa nacional, es decir, una guerra llevada a cabo en defensa de la independencia –conquistada apenas hace 23 años– y la unidad nacionales por un pueblo que busca desesperadamente una salida de la situación de opresión nacional.

No es posible encontrar esta salida en el marco de un régimen burgués sometido al imperialismo occidental. Ucrania necesita urgentemente un programa socialista de defensa nacional. La izquierda mundial no ha hecho nada para contribuir a la elaboración de semejante programa. Todo lo contrario: somos testigos de una degeneración neoestalinista y neocampista de una parte importante de esta izquierda, que se ha pasado al lado del imperialismo ruso.

Si se trata de un frente contra la guerra imperialista de Putin, entonces hagámoslo. Por el otro lado, un frente contra la guerra de defensa nacional del pueblo ucraniano sería un frente de apoyo al imperialismo ruso y la rebelión separatista oligárquica.

Esta entrevista fue realizada para nuestra redacción por Daniel Süri.

 

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